El retrato del tío Tanguy

A comienzos de marzo de 1886, Vincent Van Gogh se instala en París (donde pintará el retrato del tío Tanguy). la ciudad en la que se ha desarrollado la experiencia impresionista, basada en las posibilidades ilimitadas del color en unión con la emoción personal del artista.

 

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Loa dos años parisinos (que sin duda fueron los más bellos de su vida) permiten a Van Gogh comparar sus experiencias con las de los mayores artistas de su época. Durante el invierno del primer año entabla conocimiento con personaje del cuadro, el tío Tanguy, un viejo comunero propietario de un almacén de colores. Da crédito a los artistas que frecuentan su tienda, que exponen en ella sus obras y dejan allí un cuadro a cambio de telas y colores. Entre sus clientes y amigos se encuentran Pissarro, Monet, Renoir, Cézane.

Tanguy comprende inmediatamente que Van Gogh se encontrará entre los “grandes”. En el retraro del tío Tanguy, Vincent, le expresa su gratitud y nos muestra la evolución de su estilo durante estos dos años.

En el retrato del tío Tanguy, el contorno de la figura es simple y vigoroso, conserva muchos elementos del estilo precedente, el fondo está completamente cubierto de estampas japonesas, que Van Gogh había descubierto en Amberes y con las que había tapizado su habitación. Estas imágenes se inspiran en los grandes maestros japoneses de la primera mirad del siglo XIX o copian las figuras típicas de las estampas populares.

Las Exposiciones Universales de 1862 en Londres y de 1876, 1878 y 1889 en París originaron la difusión y divulgación de los temas y de los modelos japoneses, tomados sobre todo de la artesanía  y las xilografías.

Con el tiempo, también las obras de arte, con las que se iniciaba un comercio muy exclusivo, aparecieron en las galerías más importantes. La influencia del arte japonés se manifiesta en todas las tendencias artísticas a finales de siglo, contribuyendo así al declive del academicismo, por la introducción de nuevos puntos de vista y de nuevos esquemas de construcción de la imagen, por la revalorización del elemento decorativo y el empleo de colores claros, por una concepción nueva del espacio y por la difusión de símbolos nuevos.

En el retrato del tío Tanguy, las manos están dibujadas por unos tonos tierra; pinceladas en ocre, blanco, verde y tierra se superponen y se entrecruzan para formar la carne, la juntura de los dedos, las rugosidades, la fuerza. Unas pinceladas en blanco y en azul se entrecruzan para formar la tela de la camisa; unas pinceladas en azul claro se superponen a otras en azul más oscuro para dar la sensación de grosor al tejido de la chaqueta.

 

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