El pastel

La característica de el pastel radica, precisamente, en el hecho de que no pertenece ni a los procedimientos acuosos ni a los grasos, sino a los que se pueden clasificar como secos, ya que el pigmento se presenta en toda su luminosidad y pureza sin que apenas intervenga el aglutinante, que siempre influye en el aspecto del color.

El poco aglutinante que lleva el pastel está compuesto, generalmente, de goma de tragacanto muy rebajada ( 3 gr. por 1 l. de agua), con la finalidad de que el pigmento se mantenga compacto en forma de barritas. Hay barritas blandas, semiduras y duras, según la cantidad de aglutianatne incorporado.

 

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También se puede emplear leche desnatada, engrudos u otros aglutinantes, dependiendo de la naturaleza del pigmento.

De esta pequeña “pasta” que se forma al prepararlos proviene el nombre de el pastel.

Es necesario que los pigmentos utilizados estén bien molidos. Deben excluirse todos los de plomo, ya que se pueden inhalar fácilmente mientras se trabaja.

El blanco constituye la base de la mayor parte de las barras de pastel ( de ahí proviene la denominación de “color pastel” que se da a los colores que presentan un tono blanquecino). Este blanco puede ser: caolín, creta, barita, talco (actualmente también se utiliza el blanco de zinc o el de titanio), consiguiéndose así toda una gama de tonos claros a partir de un color saturado y de tonos oscuros mezclándolo con el negro.

Técnica de el pastel.

El pastel es un procedimiento que es medio dibujo, medio pintura, y exige una técnica espontánea y segura en la que apenas caben las rectificaciones.

Es necesario que el soporte (el papel) sea algo granulado para que el color se adhiera bien sobre la superficie rugosa.

Si se prefiere, se puede preparar el soporte aplicándole una mano muy fina de engrudo de almidón; después, mientras aún está fresco, se espolvorea con polvo de piedra pómez que de este modo quedará fijado al soporte; así se obtiene una superficie más adherente.

El pastel también puede trabajarse sobre papel de color neutro, y en ese caso el color del fondo hará las funciones de un valor medio.

Como hay papeles que con la luz se decoloran, se les puede aplicar un color de base.

Su escasa capacidad de fijación hace que el procedimiento de el pastel sea uno de los más frágiles.

Si se fija, el pastel pierde parte de su encanto, ya que el fijador le hace perder la calidad material tan característica de este procedimiento; por tanto, no hay otra alternativa: o frescura y delicadeza, o duración y permanencia.

En el caso de emplear el fijador, éste tiene que ser de evaporación rápida, es decir, a base de alcohol, bencina, éter, etc., y nunca agua.

En el pastel, se pueden ir haciendo fijaciones intermedias y evitar así tener que fijarlo al final. Hay quien dice que también se puede fijar aplicando vapor a la parte posterior del papel.

Una técnica mixta de buenos resultados consiste en usar acuarela o algún otro temple acuoso junto con el pastel.

Si en la preparación de las barras se usaran aceites, jabones, ceras, etc., en vez de aglutinantes acuosos, el resultado sería una pasta grasa como variante del pastel.

 

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