Vincent van Gogh, Campo de trigo con vuelo de cuervos.

Cerca de Auvers, donde vive con el doctor Gachet descubre las grandes extensiones onduladas de la llanura que durante la siega atrae a las bandadas de cuervos. Es muy desgraciad; está muy enfermo  y asustado, pero vuelve a trabajar y pinta Campo de trigo con vuelo de cuervos. Un inmenso campo de trigo, desierto bajo un sol que quema, atravesado por esas grandes aves negras expresa profundamente su estado de ánimo.

 

deGranero clases pintura Madrid. Campo de trigo con vuelo de Cuervos.
«Campo de trigo con vuelo de cuervos». Auvers-sur-Oise, anterior al 9 de julio de 1890. Tela, 50 x 100,5 cm. Amsterdam, Rijksmuseum Vincent van Gogh.

 

El minucioso artista que describía los montones de heno y las cabañas, las herramientas y los árboles con la misma atención, desde el primer plano hasta el horizonte, simplifica ahora su dibujo al máximo, lo reduce a lo esencial y se expresa únicamente con los colores y el ritmo furioso de cuchillazos sobre tela. En Campo de trigo con vuelo de cuervos no hay paz; el campo, sin ninguna presencia humana, está recorrido por grandes movimientos, como unas corrientes o torbellinos que pasarán de la tierra al cielo.

Cuando el trabajo está terminado, el esfuerzo sólo le deja cansancio y una terrible sensación de vacío. El 27 de julio se dirigirá a estos campos, sin caballete pero con una pistola para «tirar a los cuervos»… Murió dos días más tarde.

Su hermano Theo le dice a su mujer el día antes de la muerte de Vincent: «Pobre muchacho, no ha disfrutado de mucha felicidad y no le queda ninguna esperanza; la soledad le pesa tanto… Me ha dicho que tú nunca has sospechado toda la tristeza de su vida. ¡Ah! ¡Si pudiéramos darle ánimos! Pero no te inquietes demasiado, porque él ha estado ya en situación desesperada y su fuerte constitución le ha ayudado a recuperarse».

El día de su muerte Vincent llevaba consigo su última carta para Theo: «Bueno, mi trabajo, arriesgo en él mi vida, y mi razón se ha hundido en él hasta la mitad -bueno-; pero tu no te encuentras entre los comerciantes de hombres, que yo sepa, y puedes tomar partido, me parece, actuando realmente con humanidad; pero ¿qué quieres?»

En Campo de trigo con vuelo de cuervos, que al parecer es su «testamento» pictórico, Van Gogh no utiliza pincel, sino que usa un cuchillo para extender el color. A grandes golpes de cuchillo, como si estuviera animado por una furia destructora, Van Gogh pinta un cielo borrascoso surcando de nubes violáceas, un campo de trigo agitado por el viento entre las espigas amarillo anaranjado, un camino que parece una cicatriz en tonos rojizos… Y sobre el conjunto, los trazos negros y dramáticos de las alas de los cuervos.

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