Los girasoles.

En Arles, Van Gogh alquila una casita cuya fachada está pintada de amarillo. Decora su interior con una serie de cuadros que representan los girasoles, símbolo del ardiente sol de las costas mediterráneas de Francia.

El amarillo es el color fundamental de las telas arlesianas de Van Gogh. En sus estudios de los girasoles, el color deriva hacia el naranja y multiplica sus matices hasta alcanzar casi las tonalidades verdes. En esta famosa serie constituida por infinitas variaciones sobre los girasoles (estas flores banales se vuelven todas diferentes, hechos un ovillo o con pétalos enmarañados), el amarillo dominante adquiere todos los aspectos posibles.

 

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El artista quiere expresarse sobretodo a través del color. Aquí no hay ninguna huella de las pinceladas cortas e interrumpidas que pertenecen a la experiencia divisionista; la pincelada es continua, fuerte, agresiva; crea el dibujo y el volumen de las flores, amarillo sobre amarillo, en una composición llena de movimiento. Utiliza «de manera atrevida» los colores más violentos, porque sabe que «el tiempo los suavizará, quizá demasiado». En efecto, a pesar de todos los cuidados que se han llevado a cabo para la conservación de sus obras, son numerosas las que con el paso del tiempo presentan rebajada la violencia de su colorido.

En cuanto a la materia cromática, en los girasoles, no existe una búsqueda constante de colorido, sino más bien de armonía: el amarillo y el naranja resplandecen gracias a unas pinceladas rbajado al pincelen verde y a los pequeños trazos de azul cielo en el corazón. Una fina línea azul dibuja el volumen del jarrón y la firma. Van Gogh utiliza un color abundante y pastoso, trabajado al pincel por pequeños toques salteados a find e proporcionar cuerpo y volumen a los tornasoles cerrados en ovillo, gracias a la materia cromática.

En una carta de Vincent a su hermano Theo, le comenta. «Gaugin me dijo el otro día que había visto el cuadro de los girasoles de Claude Monet, en un gran jarrón japonés muy bonito, pero que le gustan más los míos».

 

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